Cómo nace una góndola: el paciente trabajo de los artesanos venecianos
En Venecia existen lugares donde aún se conserva el ritmo de los oficios tradicionales. Uno de ellos es el squero, el astillero donde desde hace siglos se construyen y reparan las góndolas.
La primera vez que entré en un squero, lo que más me llamó la atención fue el aroma de la madera. Esperaba ver góndolas terminadas, listas para navegar. En cambio, encontré tablones apoyados contra las paredes, herramientas desgastadas por años de uso y artesanos concentrados en medidas y detalles que para mí parecían casi invisibles.
Un mosaico de diferentes maderas
Una góndola nace de la unión de numerosos elementos, cada uno con una función específica.
Para construirla se utilizan distintos tipos de madera, entre ellos roble, alerce, tilo, nogal, cerezo y abeto. Algunas aportan resistencia, otras flexibilidad y otras ligereza.
Al finalizar el proceso, una góndola moderna está formada por más de 280 piezas trabajadas y ensambladas a mano.
El squero, un taller junto al agua
Las góndolas siguen construyéndose hoy en los squeri, reconocibles por la rampa inclinada que desciende hacia el canal y que permite trabajar y botar las embarcaciones.
Durante siglos, estos astilleros han construido no solo góndolas, sino también sandoli, mascarete, caorline y muchas otras embarcaciones tradicionales de la laguna.
Una forma estudiada hasta el último detalle
Vista desde lejos, la góndola parece perfectamente equilibrada. De cerca, sin embargo, revela una característica curiosa: no es completamente simétrica.
El lado izquierdo es ligeramente más ancho que el derecho. Esta diferencia compensa la fuerza ejercida por el gondolero, que rema desde un solo lado de la embarcación. Se trata de una solución perfeccionada a lo largo de los siglos que permite una navegación estable con un único remo.
Detrás de su elegancia se esconde un largo trabajo de adaptación y perfeccionamiento técnico.
Los últimos elementos
Cuando el casco está listo, se añaden los componentes finales.
Entre ellos se encuentra la pieza metálica de la proa, que además de definir el aspecto de la góndola contribuye a su equilibrio. Después se instalan la forcola, el remo, los asientos y todos los demás detalles necesarios para la navegación.
Un oficio que atraviesa los siglos
Construir una góndola suele requerir varios meses de trabajo.
Cada ejemplar se fabrica completamente a mano y se adapta a las características del gondolero que la utilizará. Por ello, no existen dos góndolas exactamente iguales.
Todavía hoy los artesanos venecianos conservan un patrimonio de conocimientos que ha sobrevivido a la Serenísima, a la llegada de los motores y a las transformaciones de la ciudad moderna.
Cuando una nueva góndola es botada al agua, no entra simplemente en servicio una embarcación más. Continúa una tradición transmitida durante siglos, hecha de madera, paciencia y trabajo artesanal.
La próxima vez que vea pasar una góndola, quizá se pregunte cuántas manos, cuántos años de experiencia y cuánta historia se esconden detrás de esa silueta inconfundible.
En la Gondola Gallery, en Campo San Gallo, una experiencia inmersiva de realidad virtual le acompaña en un viaje a través de los siglos para descubrir cómo ha evolucionado la góndola y cómo los artesanos venecianos continúan construyéndola hoy. Una forma diferente de conocer la góndola, no solo como símbolo de Venecia, sino como una de las tradiciones más vivas de la ciudad.



